Terapia asistida con animales como recurso para la intervención con niños/as y adolescentes víctimas de abuso sexual

Natalia Pérez Alonso
Directora y Terapeuta Humanymal – TAA

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Si bien en España no disponemos de estadísticas recientes sobre abuso sexual infantil, las cifras arrojadas por estudios desarrollados en España, EEUU y Canadá, son tristemente alarmantes. Se estima que un 23% – 25% de las niñas y un 10%-15% de los niños sufren abusos sexuales antes de los 17 años. Este hecho afecta a todas las culturas y estratos sociales, según el Consejo Europeo, en 7 de cada 10 casos, el abuso es cometido por parte de una persona integrada en la vida del niño/a y en la que confía.

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A pesar de lo preocupante de la problemática, existe poca sensibilización social al respecto y prevalece en la sociedad la creencia de que el abuso sexual en la infancia pasa poco y, si ocurre, es en ámbitos alejados de su realidad. El abuso sexual en la infancia es un fenómeno invisible porque rompe con tres mitos presentes en la sociedad, familia, sexo e infancia.

Por otra parte, se destinan pocos recursos a labores de prevención e intervención en estos casos, así como a su estudio en cuanto a incidencia y prevalencia en la población general. Algunas de las medidas necesarias para un abordaje integral de la problemática de abuso sexual infantil:

  • Implicación de las instituciones públicas – visibilidad de la problemática.
  • Desarrollo de campañas de concienciación de la población ante el abuso infantil.
  • Capacitación específica de profesionales.
  • Colaboración de instituciones educativas, sociales y sanitarias de manera coordinada en la detección, intervención y derivación de casos.

Campaña UNICEF para la concienciación social con respecto al abuso sexual infantil: https://www.youtube.com/watch?v=EcErndHiAI4

Consecuencias del abuso sexual infantil en las victimas

Al menos un 80% de las víctimas sufren consecuencias psicológicas negativas. El alcance del impacto psicológico va a depender del grado de culpabilización del niño por parte de los padres, así como de las estrategias de afrontamiento de que disponga la víctima. En general, las niñas tienden a presentar reacciones ansioso-depresivas; los niños, fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización, así como comportamientos sexuales agresivos.  Echeburúa, E. y P. de Corral (2006).

Existen estudios que analizan los efectos del abuso sexual a corto y largo plazo, éstos se agrupan en síntomas emocionales, físicos, conductuales, sociales y en al ámbito sexual. La evolución de estas secuelas va a depender en gran medida de factores como,  el tipo de abuso sufrido, el período y duración que éste se ha mantenido, el apoyo de la red social y familiar  y de la participación de la víctima en programas de  intervención terapéutica  específicos.

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Antecedentes sobre la participación de animales con fines terapéuticos con niños y adolescentes.

El primer referente con respecto al empleo clínico de animales en contextos de terapia es Boris M. Levinson, un terapeuta infantil estadounidense considerado el padre de la Terapia Asistida con animales. En 1953, Levinson observó de manera accidental el efecto de su perro Jingles con uno de sus pacientes con graves problemas de retraimiento, provocando en éste una mayor apertura y desinhibición en el contexto de terapia.  Autor del manual de referencia “Psicoterapia infantil asistida con animales”  publicado en 1969,  definió en que funciones  puede ser útil la incorporación terapéutica de animales con niños y adolescentes:

  • Como objeto transicional.
  • Como una fuente de contacto físico, afecto y aceptación incondicional.
  • Como forma de disponer de un marco en el que el niño domine la situación y se sienta relajado.

Levinson realizó importantes aportaciones metodológicas  para el empleo sistemático y estructurado de los animales de compañía en psicoterapia infantil, así como, para la incorporación de animales de compañía en la evaluación clínica infantil. Estableció los signos indicativos de patología a través del comportamiento e interacción paciente – animal.

“Cuanto más podamos observar al paciente en interacción con un animal de compañía, más profundas serán las conclusiones que saquemos”. Boris M. Levinson.

La institución Green Chimneys constituye otro de los referentes claves en la intervención asistida con animales dirigida a niños y adolescentes. Se trata de una granja ubicada cerca de Nueva York y fundada por el Doctor Samuel Ross en 1947. Considerada como una de las mejores organizaciones expertas en Terapia y Educación asistida con animales en todo el mundo, está especializada en la atención de niños y adolescentes con problemas emocionales y de conducta. Los animales que intervienen como co-terapeutas son diversos, perros, caballos y otros animales presentes en las granjas, colaboran con un amplio  equipo multidisciplinar para la rehabilitación de niños y adolescentes que presentan graves trastornos psicológicos.

Actualmente son numerosas las entidades de terapia asistida con animales en todo el mundo que intervienen con niños y adolescentes víctimas de abuso sexual, mayoritariamente se incorporan como animales co terapeutas perros, caballos y animales de granja, mencionamos a continuación algunos ejemplos:

Con respecto a los trabajos de análisis e investigación desarrollados para evaluar la efectividad de la incorporación de animales en entornos terapéuticos con niños y adolescentes víctimas de abuso sexual, si bien todavía escasos, van en aumento y arrojan  buenos resultados:

  • Hasta la fecha, los estudios desarrollados sugieren que la terapia asistida con animales puede mejorar los sentimientos de ansiedad, depresión, angustia y desesperanza, además de reducir la frecuencia de pesadillas, los sentimientos de distrés intrapersonal y los pensamientos de autolesión (Eggiman,2006;Ewing et al, 2007).
  • Con supervivientes de abuso sexual, los animales pueden servir como una vía de refugio o apoyo, además, el vínculo con animales contribuye a reducir la ira y el comportamiento de abuso con otros en el futuro. Barker (1999).
  • La terapia asistida con animales aplicada en las entrevistas forenses con niños y adolescentes víctimas de abuso sexual, contribuye a reducir las respuestas fisiológicas de ansiedad, frecuencia cardíaca y niveles salivales de Alfa- amilasa e Inmuglobina. Krause-Parello, Cheryl A.; Friedmann, Erika (2014).
  • El contacto físico de los niños con animales ha mostrado tener un impacto fisiológico en el ritmo cardiaco y la presión arterial, funciones controladas por niveles inferiores del cerebro, donde el efecto del trauma está almacenado. Friedmann & Tsai (2006).
  • Los niños participantes en la terapia asistida con perros muestran un descenso en los síntomas de trauma incluidos, ansiedad, depresión, ira, trastorno de estrés post traumático, disociación y conflictos sexuales. Tracy J. Dietz , Diana Davis & Jacquelyn Pennings (2012).
  • La terapia asistida con animales puede reducir la externalización de problemas de conducta observados en víctimas de abuso sexual en la infancia, incluyendo el déficit de atención, hiperactividad, trastorno negativista desafiante y los problemas de conducta. Eggiman, 2006; Ewing et al, 2007; Shultz (2005).
  • Otros studios utilizando la psicoterapia asistida con caballos, han encontrado mejoras en diversas áreas, incluyendo avances en el funcionamiento psicológico, social y educativo. Schultz et al. (2007).

¿Porqué introducir animales en la terapia con niños/as y adolescentes víctimas de abuso sexual?

“La Terapia asistida con animales es una intervención dirigida a un objetivo planificado, en la que el animal constituye una parte integral del proceso de tratamiento. Está dirigida por un profesional especializado del ámbito sanitario, social y/o educativo, desde el marco de su profesión”.
(Delta Society)

Si bien los beneficios de la incorporación de animales en la intervención con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad son múltiples, mostramos a continuación, algunos de los principales objetivos que se persiguen con este tipo de intervención, en el caso de víctimas de abuso sexual en la infancia:

Ofrecer un entorno terapéutico seguro para el niño, un clima de aceptación y confianza que favorezca la adherencia a la intervención. Muy especialmente en el caso de víctimas de abuso sexual en la infancia, se hace necesario crear entornos terapéuticos en los que los pacientes se sientan seguros y confiados a la hora de compartir sus vivencias y expresar emociones. Los animales en contextos de terapia son capaces de generar un clima no amenazante en el que el paciente no se siente juzgado y es aceptado tal y como es. Dada la capacidad de los animales de establecer vínculos y corresponder a las muestras de afecto, incorporan un valor añadido de calidez y acogida del paciente.

Favorecer la expresión emocional. El animal puede ser visto por el niño como un modelo, un espejo ó un profesor. Precisamente porque el animal no juzga, puede favorecer la autoestima y la expresión de emociones. Piaget encontró que los niños atraviesan una etapa del desarrollo en la que es natural ofrecer un trato humanizado a los animales. Los niños a veces proyectan los sentimientos sobre sí mismos en el animal que le da amor, no le juzga y le ofrece afecto estable e incondicional.

Con el fin de potenciar la proyección e identificación de los sentimientos del niño, puede ser beneficioso para  el proceso terapéutico, el contar historias con el animal así como incorporarlo en actividades  terapéuticas de juego.

Facilitar el establecimiento de la alianza terapéutica entre paciente y terapeuta. El animal tiende un puente entre el terapeuta y el niño y  puede constituirse como objeto transicional, en otras palabras, el niño expresará con más facilidad sus emociones a través del animal. En ocasiones, el terapeuta no es capaz de expresar simpatía al niño directamente, el animal mostrará pocas reservas en este sentido. Como ejemplo, el perro de terapia establecerá contacto estrecho, apoyando la cabeza en el regazo del niño. (Lefkowitz et al., 2005; Reichert et al., 1998).

Reducir los niveles de tensión, ansiedad en los niños. Existen estudios que han mostrado como la presencia, incluso la observación de animales puede amortiguar las respuestas psicológicas y fisiológicas ante de estrés y ansiedad bajando la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. (Cirulli et al.,2011; Barker et al., 2003; Berget et al., 2011;  Lefkowitz  et al., 2005; Eggiman,2006; Friedmann et al.,1983; Grandgeroge et al., 2011).

Desfocalizar la atención de los objetivos de la terapia. A menudo, la propia situación de terapia, puede constituir un factor altamente estresante y generador de ansiedad en el niño o adolescente. El animal contribuye a que la situación de terapia pase a un segundo plano, cobrando el protagonismo el vínculo y  las actividades de interacción con éste.

Favorecer la autorregulación emocional. El animal puede constituir en sí mismo un poderoso recurso a la hora de favorecer el control de las propias emociones en el niño ó adolescente. El animal de terapia se muestra calmado, predecible y sensible al nivel de control de impulsos del paciente, de manera que puede ofrecer un buen feedback con respecto al grado de autocontrol mostrado por el paciente. Por otra parte, pueden desarrollarse dinámicas y ejercicios terapéuticos encaminados a que el niño/adolescente sea capaz de detectar las emociones asociadas a las respuestas impulsivas o de pérdida de control, así como, a establecer estrategias cognitivas adecuadas para autorregular sus respuestas.

Si bien la terapia asistida con animales, puede constituir una alternativa de intervención válida que complemente otras, que habitualmente se llevan a cabo con víctimas de abuso sexual en la infancia, existen contraindicaciones que deben tenerse en cuenta:

  • El niño tiene historial de maltrato a animales
  • El niño tiene miedo a los animales
  • El niño tiende a provocar al animal
  • Existen alergias

Finalmente y atendiendo a los referentes de intervención e investigación mostrados, se hace evidente la necesidad de seguir explorando las aportaciones terapéuticas que los animales pueden suponer en las diferentes fases de intervención con supervivientes de abuso sexual en la infancia. Los datos hasta el momento son alentadores y el interés creciente de instituciones y profesionales, hace presagiar que la terapia asistida con animales se constituirá como una alternativa real de intervención con estos pacientes.

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